jueves, 16 de junio de 2011

 REALIDAD Y CONOCIMIENTO


 Este trabajo analiza críticamente los supuestos en los que descansa el currículum integrado para satisfacer las demandas cognitivas del saber coti­diano, escolar y científico.Según la epistemología construc­tivista, el binomio realidad‑conoci­miento funciona de modo tan indiso­luble que no existe una realidad pre­existente, independiente de la mente que la constituye e interpreta. Por ello, el impulso epistémico que lleva a las personas a construir conoci­miento y, con ello, la realidad coti­diana, es tan intenso y persistente que nadie escapa a su influjo para ilustrar su importancia, baste señalar que, sin estas construcciones que denominamos teorías implícitas por­que escapan a la conciencia, las per­sonas no tendrían un punto de vista sobre el mundo para guiarles en los intercambios con los otros y con los objetos y ayudarles a tomar decisio­nes y a planificar su comportamiento.
 Sin embargo, cuando estas perso­nas se convierten en alumnos/as que deben aprender unos contenidos escolares, parece como si les aban­donara ese impulso irrefrenable e irrenunciable de construir conoci­miento. Se muestran pasivas, desinte­resadas, tozudas en sus errores y resistentes a iniciar el necesario pro­ceso constructivo del conocimiento escolar. ¿Qué peculiaridades tiene este conocimiento y qué clase de realidad sustenta, que no despierta sus afanes constructivos.Algunos consideran que la res­puesta a esta pregunta requiere una reflexión sobre el currículum esco­lar.
 Con este fin demostrativo, Torres (1994) ha realizado un pro­fundo análisis de dos prototipos de currículum, el de disciplinas y el inte­grado. Brevemente, el currículum de disciplinas tiene como eje vertebra­dor de los contenidos las propias disciplinas científicas, tanto naturales como sociales. Quizás por ello, favo­rece un tipo de conocimiento acadé­mico, único, acabado y acrítico, en el que la realidad cotidiana aparece ato­mizada en regiones disciplinares, sin sentido y significado para el hombre de la calle. Por su parte, el currículum integrado se sirve de temas, tópicos, problemas de la vida cotidia­na, conceptos supradisciplinares, como unidades organizativas del con­tenido, en torno a las cuáles se arti­culan conocimientos que provienen de varias disciplinas.
  Ello promueve un tipo de conocimiento integrado, forjado en el contraste de pareceres y pleno de planteamientos valorati­vos, que respeta el carácter global de la realidad, tal y como aparece cons­truida en el conocimiento cotidiano. En consecuencia, se dice que el currículum integrado o globalizado promueve más el aprendizaje signifi­cativo de los contenidos escolares que el currículum disciplinar.En mi opinión, esta argumenta­ción descansa en tres supuestos: a) el conocimiento cotidiano constituye una realidad globalizada, compleja y pluriforme, b) el conocimiento esco­lar, que resulta de un currículum integrado, tiene una organización y contenidos semejantes al conoci­miento cotidiano, lo que facilita las relaciones 
significativas entre ambos, y c) la modalidad del currículum inte­grado es una fórmula válida para todos los ciclos de enseñanza, inclu­yendo la formación universitaria. En lo que sigue, me ocuparé de cada uno de estos supuestos aportando algunas reflexiones críticas.






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